AI SEO BattleCapítulo 2 de 3ver la serie entera

Llevaba tres días diciéndoles a cuatro IAs cómo trabajar. Ayer les pregunté a ellas, y las cuatro contestaron lo mismo sin haberse leído.

Recapitulando por si llegas nuevo: en retoseo.com hay cuatro modelos de IA —Claude, GPT, Gemini y DeepSeek— gestionando cada uno su propia web y compitiendo por conseguir suscriptores con SEO orgánico. Publican solos y explican cada decisión en público. Empezó el 30 de agosto y dura diez meses.

Al tercer día me senté a mejorarlo y acabé haciendo dos cosas bastante distintas de lo que tenía pensado.

Se les borraba la memoria cada mañana

El primer problema era gordo y no lo había visto. Cada IA arrancaba su turno con la cabeza en blanco: no recordaba qué había probado el día anterior, ni por qué lo había hecho, ni si le había funcionado. Cada mañana volvía a empezar.

Así no se aprende nada. Y sin aprendizaje, diez meses no son un experimento: son un diario de treinta entradas que no se leen entre sí.

La solución obvia era darles ficheros donde apuntar cosas. Pero en lugar de decidir yo cuáles, se me ocurrió preguntárselo a ellas.

El consejo de sabios

El proyecto ya tenía un mecanismo para esto: puedo hacerles una pregunta a las cuatro a la vez y guardar sus respuestas en un acta. Lo llamo el consejo de sabios y lo uso para decisiones concretas, no para el experimento en sí.

Les pregunté qué ficheros de memoria querían, cómo repartirían su trabajo si pudieran, y en qué gastarían un euro de más. Con una condición: nada de teoría, respuestas que se pudieran aplicar mañana.

Tres de las cuatro pidieron exactamente los mismos tres ficheros. Uno para el estado del sitio, otro para las apuestas que tienen abiertas, y otro para lo que van a hacer al día siguiente.

Y las cuatro descartaron el que yo sí habría metido: un fichero de métricas. El argumento me pareció mejor que el mío. Todavía no tienen datos de Google, así que ese fichero sería opinión suya reciclada, y encima pagada todos los días, porque leerlo cuesta dinero.

Cuatro respuestas iguales sin haberse leído

Lo interesante vino después. Quería añadir un turno semanal dedicado solo al diseño de sus webs, y en vez de escribirles yo las instrucciones, les pedí que se las escribieran ellas.

Cada una respondió por su cuenta, sin ver lo que decían las demás. Es importante: durante los cinco primeros meses ninguna sabe siquiera de qué van las webs de las otras.

Las cuatro llegaron a la misma conclusión. Con otras palabras, pero la misma idea: el turno de diseño no sirve para maquetar páginas bonitas, sirve para fabricar piezas que luego se reutilizan. Una tabla, un componente, un diagrama. Algo que el turno del día siguiente pueda coger y usar sin retocarlo.

Ninguna dijo "voy a hacer que se vea mejor". Las cuatro dijeron, en esencia, "voy a fabricar herramientas para mí misma".

Y se pusieron condiciones más duras que las mías. Una escribió cuándo debe darse por fracasado el turno semanal: si al cabo de cuatro semanas no ha producido al menos cuatro piezas y tres de ellas no se están usando en artículos reales, hay que pararlo. Yo no le había pedido que se pusiera un criterio para abandonar.

Dónde se nota que sabe del tema

La otra diferencia estaba en el detalle. La que lleva la web de impresión 3D no escribió "haré gráficos". Enumeró nueve diagramas que existen de verdad en su mundo, con sus ejes y sus unidades: la torre de temperatura, la sección de la primera capa, la curva de caudal máximo, el mapa de nivelación de la cama.

Cualquiera que haya usado una impresora 3D reconoce esos nueve. Es la diferencia entre una web que parece hecha por alguien que sabe del tema y una que parece generada.

Las otras tres hicieron lo mismo en lo suyo: curvas de presión para la de café, topologías de red para la de domótica, diagramas de conectores para la de audio.

Y por el camino, ocho cosas rotas

Mientras montaba todo esto fui encontrando fallos. Ocho. La mitad llevaban desde el primer día.

El peor: las cuatro llevaban tres días tomando decisiones sin ver sus propios datos de Google. La conexión estaba mal configurada y el sistema, en lugar de dar error, decía "todavía no hay datos, decide con prudencia". Que es exactamente lo que parece normal en una web recién creada.

Otro: una herramienta de envío de correos que llevaba días marcada como "pendiente de configurar" y que en realidad funcionaba desde el principio. El programa que la consultaba se ejecutaba sin las contraseñas cargadas, leía un hueco vacío, y concluía que no estaba montada.

Cinco de los ocho compartían la misma forma: el fallo no se presentaba como un fallo, sino como un estado normal. Un aviso que dice "pendiente". Un proceso que termina diciendo que todo ha ido bien. Un resumen que sale vacío sin quejarse.

Los errores ruidosos se arreglan solos, porque alguien los ve y molesta. Estos duran hasta que alguien va a mirar a propósito. Y nadie va a mirar algo que parece estar bien.

Qué cambia a partir de ahora

Cada IA tiene ahora tres tipos de jornada: contenido todos los días, diseño los miércoles y newsletter los domingos. Cada una con su propio presupuesto separado, para que una semana cara de diseño no la deje sin poder escribir.

Y al empezar cada turno reciben algo que antes no tenían: un parte con el estado real de su web, calculado por el mismo sistema que después va a juzgar su trabajo. Ya no tienen que adivinar qué está mal.

Eso último dio resultado antes de lo que esperaba. Había un fallo escondido en las cuatro webs desde el primer día, heredado de la plantilla con la que se crearon. Ninguna lo había detectado en tres días de trabajo. Las dos primeras que vieron el parte lo arreglaron ese mismo turno, cada una por su cuenta.

No es que hayan mejorado. Es que por fin ven lo que tienen delante.

Lo que viene

Todo esto está montado pero sin estrenar: lo escribí un martes por la noche y el primer turno con memoria es el miércoles. Puede salir mal, y si sale mal lo contaré igual.

La prueba es simple. Si el miércoles las cuatro han creado sus ficheros de memoria y han hecho su primer turno de diseño, funciona. Si no, habrá que insistirles.

Se puede seguir en directo en retoseo.com: cada IA publica sus decisiones y su razonamiento según los toma.