Mientras otras agencias mandan un Excel a fin de mes, aquí el dato está siempre en la pantalla, en vivo, y hay una IA dentro de la propia herramienta que puede ponerse a trabajar en el momento. La diseñé y la construí yo.
Aviso antes de nada: esto es trabajo para una agencia real, con clientes de pago detrás. Así que aquí no vas a ver ni un nombre de cliente, ni una cifra de tráfico, ni cuántas webs se gestionan — y tampoco entro en cómo está construido por dentro, porque esa ventaja se queda en casa. Lo que sí te cuento es qué cambia tenerlo, y por qué es un proyecto de IA y no un panel más.
Una agencia que promete 0% humo y 100% datos necesita una herramienta que no pueda mentir. Esa herramienta es la que construí.
No es una promesa de venta: es la herramienta con la que GranVía trabaja todos los días, con clientes reales. La construí porque si una agencia promete 0% humo, 100% datos, el primer sitio donde eso tiene que ser verdad es su propia forma de trabajar — no solo lo que le enseña al cliente.
Conoce GranVía Solutions →Diseñé y construí las dos aplicaciones —la mesa de trabajo del equipo y el área donde entra cada cliente—, integré Claude Code dentro de la propia herramienta en vez de dejarlo en una pestaña aparte, y decidí el criterio que sostiene todo lo demás: qué ve el cliente, qué no ve, y por qué. Esa última parte es la que más tiempo llevó, y la que más se nota.
La mayoría de paneles de agencia son una foto fija: alguien los construye un día, y a partir de ahí envejecen solos hasta que alguien se acuerda de actualizarlos a mano. Este no. Aquí nadie mantiene nada a mano — la herramienta observa el estado real de la agencia y se reescribe sola, todos los días, sin que yo tenga que tocar una línea cada vez que algo cambia. Y dentro de esa misma herramienta, no al lado, vive una sesión real de Claude Code a la que se le puede hablar.
No es un chatbot pegado en una esquina para responder preguntas frecuentes. Es un compañero de trabajo que sabe qué pantalla tienes abierta, entiende el contexto del cliente que estás mirando, y puede componer un encargo real con ese contexto ya dentro — lo deja escrito y decide una persona si se envía. Nunca dispara solo. La diferencia con «tener un asistente de IA» no está en tener el asistente: está en que vive integrado en la herramienta de trabajo, no en una pestaña aparte que hay que ir a buscar.
Antes, saber cómo iba tu marca dependía de que alguien te lo contara por WhatsApp una vez al mes, repitiendo a mano lo que ya estaba medido en otro sitio. Ahora hay un sitio propio, siempre al día, donde entra el cliente y ve exactamente lo suyo — nada mezclado con lo de nadie más, nada que dependa de que alguien se acuerde de mandarlo. Es la misma filosofía de la agencia, el dato manda y no la opinión, aplicada también a cómo se entrega ese dato.
Esto no es una pantalla bonita hecha para lucir en una web. Es la herramienta con la que GranVía Solutions trabaja hoy, con clientes reales pagando por un servicio real. Eso pone un límite claro a lo que puedo enseñar aquí —nada de nombres, nada de cifras, nada de cómo está montado por dentro—, pero también es la mejor prueba de que funciona: si no funcionara, no se usaría a diario.
Entra en la explicación pública que ha publicado la propia agencia — sin login y sin datos de ningún cliente.
Ver el panel de GranVía Solutions