El email marketing es mandar correos a gente que te ha dado permiso para escribirle, con la idea de que vuelva a comprarte, a leerte o a llamarte. No es comprar una base de datos y soltar una oferta a diez mil desconocidos: eso tiene otro nombre, y en España está prohibido1. Es hablar por correo con tus propios clientes y con quien ha levantado la mano para saber de ti.
Sigue funcionando en 2026 porque el correo lo usa casi todo el mundo y nadie decide por ti quién lo ve. En España, el 83,6 % de las personas de 16 a 74 años envió o recibió correos en los tres meses anteriores a la encuesta de 2025, bastante más que las que participaron en redes sociales2. Pero no le sirve a cualquier negocio, y en este artículo te explico a cuál sí, a cuál no y qué dice la ley antes de enviar el primero.
Qué es el email marketing (y qué no es)
Debajo de la etiqueta hay tres tipos de correo distintos:
- El boletín o newsletter: un envío periódico —semanal, quincenal, mensual— con contenido que el lector quiere recibir. Novedades, consejos, un resumen del mes.
- El promocional: una oferta concreta, con fecha. Rebajas, un curso que abre plazas, un servicio de temporada.
- El automático: el que sale solo cuando pasa algo. El de bienvenida al darse de alta, el aviso de que ha vuelto a entrar tu talla, el recordatorio de que te dejaste algo en el carrito. Son los que menos se ven desde fuera y los que más trabajo ahorran.
Para enviarlos hace falta una herramienta de email marketing: un programa (Brevo, Mailchimp, Acumbamail y muchos otros) que guarda tu lista, maqueta los correos, los envía en bloque sin que acaben todos en spam y registra quién se da de baja. Enviar a trescientas personas desde tu Gmail con todos en copia oculta no es email marketing: es la forma más rápida de que Google marque tu cuenta.
Lo que lo separa del spam es una sola cosa: el permiso. La lista es tuya porque cada persona que hay en ella decidió estar. Por eso no se compra ni se alquila. Una lista comprada es, por definición, una lista de gente que no te ha autorizado a escribirle.
Por qué sigue funcionando en 2026
Cada pocos años alguien da el correo por muerto. Los datos de uso en España dicen lo contrario: sube cada año.
En 2020 el 76,4 % de los españoles de 16 a 74 años usaba el correo; en 2025, el 83,6 %. Participar en redes sociales —publicar, comentar, tener perfil activo— se quedó en torno al 64 % durante cinco años y solo en 2025 subió al 69,5 %2. El correo ha ido por delante todos los años, con entre 12 y 18 puntos de ventaja.
La segunda razón pesa más para un negocio pequeño: la lista es tuya. Si mañana Instagram decide enseñar tus publicaciones a menos gente, no puedes hacer nada. Si un buscador cambia sus criterios, igual. Tus mil suscriptores seguirán siendo mil, y cada correo llegará a su buzón. El alcance no depende de un algoritmo que no controlas —aunque sí de que no te marquen como spam, de eso hablo más abajo—.
Hay una tercera. Desde febrero de 2024, Gmail exige a quien envía correo masivo que autentique su dominio, ofrezca la baja con un clic y mantenga las quejas por spam por debajo del 0,3 %3. Se lo ha puesto más difícil al que manda basura, y eso deja más sitio al que escribe a gente que quiere leerle.
El famoso «36 por 1», con letra pequeña
Casi todos los artículos sobre email marketing repiten que devuelve 36 dólares por cada dólar invertido. La cifra existe y tiene dueño: Litmus, una empresa que vende herramientas para correo, que la repite desde hace años. Su página sobre el tema, actualizada en julio de 2025, se apoya en la encuesta State of Email de ese año, en la que preguntó a cerca de 500 profesionales de marketing de todo el mundo cuánto les devolvía el canal4.
Hay que leerla con cuidado. Es lo que los encuestados declaran, no algo medido de forma independiente. Los encuestados son departamentos de marketing, casi siempre de empresas con equipo y listas grandes. Y la propia Litmus la desglosa: el 35 % dice recuperar entre 10 y 36 dólares por cada uno invertido, el 30 % entre 36 y 50, y solo el 5 % más de 504. Para una parte grande de los que respondieron, el retorno queda por debajo del 36.
No te la tomes como una previsión para tu negocio. Tómala como lo que es: señal de que, a quien lo hace bien y tiene lista, el correo le sale barato comparado con pagar por cada clic.
A qué negocios les sale a cuenta
La pregunta que hay que hacerse no es «¿funciona el email marketing?», sino «¿tengo motivos para escribir a mis clientes más de una vez?». Si la respuesta es sí, entra en uno de estos grupos:
- Compra repetida. Una tienda online de cosmética, de café o de comida para mascotas. El cliente vuelve cada pocas semanas, y un correo a tiempo —«se te está acabando», «ha vuelto tu talla»— trae una venta que sin él se iría a Amazon.
- Servicios con calendario. Una asesoría que envía cada mes los plazos fiscales que vienen, una clínica dental que recuerda la revisión anual, un taller que avisa de la ITV. El correo resuelve algo que al cliente se le olvidaría.
- Ventas que se piensan mucho. Consultoría, formación, software para empresas. Nadie contrata a la primera visita a la web, y un boletín mensual útil es lo que te mantiene en la cabeza del que lo contratará dentro de seis meses.
- Negocios con convocatorias. Academias, organizadores de eventos, casas rurales con temporada. Abrir plazas o reservas y avisar primero a quien ya está en la lista es un uso natural del correo.
Para un negocio pequeño, el sitio sensato por donde empezar son los correos automáticos: la bienvenida, el aviso de reposición, el recordatorio. Se montan una vez y funcionan solos, sin que tengas que escribir nada cada semana.
Y a cuáles no
Hay negocios a los que el correo les aporta poco, y mejor saberlo antes de pagar una herramienta:
- Compra única o muy espaciada. Un cerrajero de urgencia, una empresa de reformas integrales, una funeraria. El cliente te necesita una vez cada muchos años; un boletín mensual le sobra. Aquí rinde más aparecer en Google cuando busca, que es terreno del SEO y de la ficha de Google.
- Quien no tiene nada que contar. Si cada correo va a ser «seguimos aquí, llámanos», mejor no enviarlo. Un correo sin contenido enseña al lector a borrarlos sin abrir, y con eso se gasta la lista.
- Quien aún no tiene ni clientes ni visitas. El correo no genera visitas por sí mismo. Si no pasa nadie por tu web ni por tu tienda, no hay a quién pedirle el correo.
Este último lo tengo medido en carne propia. Desde el 30 de agosto de 2026 llevo un experimento con cuatro IAs que compiten por conseguir suscriptores para sus newsletters, cada una con su web. Tienen el envío montado y funcionando desde el primer día. A 25 de septiembre sumaban 97 turnos publicando contenido nuevo y cero suscriptores entre las cuatro. Los cuatro domingos de envío hasta el 20 de septiembre —dieciséis boletines en total— se saltaron por el mismo motivo: no había nadie a quien mandarlos5. Las webs aún no reciben visitas de Google, y sin visitas no hay formulario que se rellene. Lo conté con detalle en once días, 43 artículos y cero suscriptores.
La lección vale para cualquier negocio: montar la herramienta cuesta una tarde; reunir la lista cuesta meses. Primero va el tráfico —SEO, redes, el mostrador de tu tienda— y luego el correo, que convierte a esa gente de paso en gente que vuelve.
Lo que dice la ley en España
La norma que manda aquí es la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información, la LSSI. Su artículo 21 prohíbe enviar publicidad por correo electrónico que no haya sido «previamente solicitada o expresamente autorizada» por el destinatario1.
Tiene una excepción que a los pequeños negocios les resuelve mucho: si ya existe una relación contractual previa —alguien te compró—, puedes enviarle ofertas de productos o servicios de tu propia empresa y similares a lo que te contrató, siempre que obtuvieras su correo de forma lícita. Y en todos los casos, al recoger el correo y en cada envío, tiene que poder darse de baja de forma sencilla y gratuita1. A tu cliente de la tienda de bicis puedes ofrecerle un casco; venderle un seguro de hogar de una empresa amiga, no.
Saltárselo no sale barato. Mandar correos comerciales sin cumplir el artículo 21 es infracción leve, con multa de hasta 30.000 euros; si el envío es masivo o insistente, pasa a grave, de 30.001 a 150.000 euros6. Y como manejas datos personales, también aplica el reglamento europeo de protección de datos: tienes que informar, al recoger el correo, de para qué lo vas a usar7.
Una práctica que la ley no exige y que recomiendo: la doble confirmación. La persona deja su correo, recibe un mensaje y pulsa un enlace para confirmar. Te quita de la lista direcciones mal escritas y altas falsas, y te deja una prueba de que el permiso existió. En el experimento de las IAs, por ejemplo, un suscriptor solo cuenta si ha confirmado su correo.
Cómo empezar sin complicarte
- Decide qué vas a contar y cada cuánto. Si no te salen tres correos útiles seguidos, aún no es el momento. Mejor uno al mes que merezca la pena que uno a la semana de relleno.
- Pon un formulario donde ya hay gente. En la web, en la landing page de una campaña, en el ticket de compra. Di qué va a recibir y cada cuánto; «suscríbete a nuestra newsletter» a secas convence a poca gente.
- Elige una herramienta con plan gratuito para empezar y que envíe desde tu dominio, no desde un Gmail. Lo que cobran por encima depende del tamaño de la lista y cambia a menudo: compáralo el día que lo contrates.
- Monta primero el correo de bienvenida. Llega justo cuando la persona acaba de pedirlo, que es cuando más ganas tiene de leerte.
- Mide los clics, no las aperturas. Desde 2021 la aplicación Mail de Apple ofrece una protección que impide al remitente saber si se ha abierto un correo8, así que la tasa de apertura dice cada vez menos. Que alguien pulse un enlace sí es un dato fiable.
El email marketing no sustituye al resto. Encaja dentro de algo más grande, que te explico en qué es el marketing digital, y convive con las redes sociales. Las redes y el buscador traen a gente nueva; el correo sirve para seguir en contacto con la que ya llegó.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el email marketing y cómo funciona?
Es enviar correos a personas que han dado permiso para recibirlos —clientes o suscriptores— para que vuelvan a comprar, leer o contactar. Funciona con una lista propia de direcciones, una herramienta de envío que gestiona las altas y las bajas, y un calendario de envíos: boletines, promociones y correos automáticos como el de bienvenida o el aviso de reposición.
¿Es legal enviar correos comerciales en España?
Sí, si el destinatario lo ha pedido o autorizado expresamente. El artículo 21 de la Ley 34/2002 (LSSI) prohíbe las comunicaciones comerciales por correo no solicitadas, con una excepción: a quien ya es cliente se le pueden enviar ofertas de productos o servicios propios similares a los que contrató, siempre que pueda darse de baja de forma sencilla y gratuita en cada envío.
¿Sigue funcionando el email marketing en 2026?
Para negocios con compra repetida o con algo útil que contar cada cierto tiempo, sí. Según Eurostat, en 2025 el 83,6 % de las personas de 16 a 74 años en España envió o recibió correos en los tres meses anteriores, frente al 69,5 % que participó en redes sociales, y el uso del correo ha subido cada año desde 2020.
¿Es verdad que el email marketing devuelve 36 dólares por cada dólar?
La cifra sale de la encuesta State of Email de Litmus, que en 2025 preguntó a cerca de 500 profesionales de marketing de todo el mundo cuánto creían que les devolvía el correo. Es una estimación declarada por los propios encuestados, sobre todo empresas medianas y grandes, no una medición de lo que obtendrá un negocio pequeño.
¿Qué ejemplos de email marketing sirven para un negocio pequeño?
Una tienda online que avisa cuando repone una talla agotada, una asesoría que manda cada mes los plazos fiscales que vienen, una clínica que recuerda la revisión anual o una academia que anuncia la próxima convocatoria. Todos tienen en común que el cliente puede volver a comprar y que el correo le resuelve algo.
Enlaces de interés
Qué es el marketing digital El mapa completo donde encaja el correo, con datos de España. Qué son las redes sociales El canal con el que más se compara el correo, y en qué se diferencian. Qué es una landing page La página donde suele empezar una lista: un formulario y un motivo. Once días, 43 artículos y cero suscriptores Por qué cuatro newsletters con el envío montado siguen sin lista. Ver más en el directorio de enlaces →Fuentes
- Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI), artículo 21, apartados 1 y 2. Texto consolidado en el BOE. boe.es
- Eurostat, «Individuals - internet activities» (isoc_ci_ac_i), indicadores «sending/receiving e-mails» y «participating in social networks», España, porcentaje de personas de 16 a 74 años, 2020-2025. Actualizada el 17 de abril de 2026; consultada el 27 de septiembre de 2026. ec.europa.eu/eurostat
- Ayuda de Gmail, «Directrices para remitentes de correos»: requisitos desde el 1 de febrero de 2024 para todos los remitentes y para quienes envían más de 5.000 mensajes al día (SPF o DKIM, DMARC, baja con un clic, tasa de spam por debajo del 0,30 %). support.google.com
- Litmus, «The ROI of Email Marketing», actualizado el 16 de julio de 2025, con datos de la encuesta 2025 State of Email a cerca de 500 profesionales de marketing. litmus.com
- Datos propios del experimento AI SEO Battle (retoseo.com): registro de actividad y parte diario de métricas de las cuatro webs, del 30 de agosto al 25 de septiembre de 2026. retoseo.com
- Ley 34/2002 (LSSI), artículo 38, apartados 3.c y 4.d (infracciones grave y leve por incumplir el artículo 21), y artículo 39.1 (cuantía de las multas). boe.es
- Reglamento (UE) 2016/679, general de protección de datos (RGPD): artículo 6 (licitud del tratamiento) y artículo 13 (información que debe facilitarse cuando los datos se obtienen del interesado). eur-lex.europa.eu
- Apple Newsroom, «Apple advances its privacy leadership with iOS 15, iPadOS 15, macOS Monterey, and watchOS 8», 7 de junio de 2021: Mail Privacy Protection «helps users prevent senders from knowing when they open an email». apple.com