El hosting (o alojamiento web) es el alquiler de un hueco en un ordenador que está encendido y conectado a internet las 24 horas, para que los archivos de tu web estén ahí y cualquiera pueda abrirlos cuando escribe tu dirección. Sin hosting, tu web solo existe en tu ordenador: nadie más la ve.

Abajo va qué te da un hosting, en qué se diferencia del dominio, qué pasa si no lo tienes o dejas de pagarlo, qué tipos hay, qué significa el «99,9 % de disponibilidad» que promete casi todo el mundo y cómo es una semana normal en el servidor donde está esta misma web.

Qué es el hosting, sin jerga

Una web es un conjunto de archivos: textos, imágenes, el diseño y, si usas algo como WordPress, un programa y una base de datos. Para que otra persona los vea, esos archivos tienen que estar en un ordenador que no se apague nunca, que tenga buena conexión y que responda cuando alguien los pida. Ese ordenador se llama servidor, y pagar por usar uno —o un trozo de uno— es contratar un hosting.

Podrías hacerlo con el ordenador de tu casa, pero tendrías que dejarlo encendido siempre, no cortar nunca la conexión y defenderlo tú de quien intente entrar. Las empresas de hosting tienen naves llenas de servidores (centros de datos) con electricidad de respaldo, refrigeración y conexiones de alta capacidad, y alquilan ese espacio por meses o por años.

Cuando escribes una dirección en el navegador, el dominio se traduce a la dirección numérica de ese servidor, y es el servidor el que te envía la página. El recorrido completo, paso a paso, está en qué es una página web.

Hosting y dominio: la diferencia en dos frases

El dominio es el nombre de tu web; el hosting es el ordenador donde están sus archivos. Son dos contratos que pueden estar en empresas distintas, y si un día cambias de hosting basta con decirle al dominio que apunte al nuevo: la dirección no cambia.

Cómo se elige, cuánto cuesta y qué pasa si caduca el dominio lo cuento aparte en qué es un dominio.

Qué te da exactamente un hosting

Lo que entra en el plan cambia de un proveedor a otro, así que conviene leer la ficha antes de pagar. Lo habitual en un hosting para webs pequeñas es esto:

  • Espacio en disco para los archivos de la web y, si la hay, la base de datos.
  • Conexión a internet y una cantidad de tráfico mensual, que en los planes pequeños a veces tiene límite.
  • Certificado de seguridad (SSL), lo que pone el candado y el «https» en la dirección. Google lo usa como señal para ordenar resultados desde 20141, y los navegadores marcan como «no seguro» lo que no lo lleva.
  • Correo con tu dominio ([email protected]), en muchos planes, aunque no en todos.
  • Copias de seguridad, con una frecuencia y un tiempo de conservación que cambian mucho según el proveedor.
  • Un panel de control desde el navegador para instalar WordPress, crear cuentas de correo o restaurar una copia sin tocar nada técnico.

Ojo con el correo: si tu correo profesional va dentro del plan de hosting, el día que el hosting falla o lo dejas de pagar, se cae la web y el correo a la vez.

Qué pasa si no tienes hosting (o dejas de pagarlo)

Si no tienes hosting, no tienes web propia. Puedes tener un dominio registrado, pero al escribirlo no aparecerá nada, o una página de aparcamiento del registrador. Hay formas de tener presencia en internet sin contratar hosting directamente:

  • Un constructor de webs (Wix, Squarespace, Shopify). El hosting va incluido en la cuota: existe, pero no lo eliges ni te lo puedes llevar. Explico las diferencias en qué es un CMS.
  • Un perfil en redes sociales o en Google. Sirve para que te encuentren, pero el espacio es de la plataforma y las normas las pone ella.
  • Un hosting gratuito. Los hay, normalmente con publicidad que no controlas, un subdominio del proveedor en lugar de tu dominio y poco espacio. Para hacer pruebas vale; para un negocio, poco.

Si lo dejas de pagar, el contrato decide. Un ejemplo real: el contrato de Cyberneticos, un proveedor español, en su versión de septiembre de 2026, dice que el sistema suspende el servicio automáticamente «por falta de pago», que si no pagas tras el aviso el servicio se da de baja definitivamente, y que en ese caso «todos los datos asociados a dicho servicio serán eliminados de manera irreversible»2. Cada proveedor fija sus plazos, pero la lección vale para todos: ten una copia de tu web fuera del hosting, en un sitio que no dependa de que esa factura esté pagada.

El dominio, en cambio, no se pierde por dejar de pagar el hosting: es otro contrato. Mientras siga a tu nombre, puedes subir la copia a otro proveedor y apuntar el dominio allí.

Tipos de hosting: compartido, VPS, dedicado y en la nube

Todos hacen lo mismo —guardar y servir tu web—, y lo que cambia es cuánto ordenador tienes para ti y quién se ocupa de mantenerlo:

TipoQué esQuién lo mantienePara quién
CompartidoMuchas webs de clientes distintos en el mismo servidor, repartiéndose procesador, memoria y discoEl proveedorWeb de un autónomo, un blog, una pyme con poco tráfico
WordPress gestionadoUn compartido o un VPS preparado solo para WordPress, con actualizaciones y copias hechas por el proveedorEl proveedorQuien usa WordPress y no quiere tocar nada técnico
VPS (servidor privado virtual)Un trozo de un servidor físico que funciona como un ordenador independiente, con recursos reservadosNormalmente túVarias webs, aplicaciones propias, alguien con conocimientos técnicos o que paga a quien los tenga
DedicadoUn servidor físico entero para tiTú o el proveedor, según el contratoTiendas o servicios con mucho tráfico
Nube (cloud)Recursos repartidos entre muchos servidores, que se amplían o reducen según la demanda y se pagan por usoDepende del servicioProyectos con picos de tráfico o que crecen deprisa

Para dar escala: Webempresa, otro proveedor español, anuncia su plan de WordPress más pequeño con 5 GB de disco, 1,2 núcleos de procesador y unos 1,5 GB de memoria3. El VPS donde vive esta web tiene 4 núcleos, 8 GB de memoria y 96 GB de disco4, y da servicio a varias webs a la vez. A cambio, todo lo que en un compartido hace el proveedor —actualizar, vigilar, hacer copias— aquí lo hago yo.

Si estás empezando con una web sencilla, el compartido o el WordPress gestionado son la opción razonable. Lo que cuesta el conjunto —hosting, dominio y diseño— el primer año está desglosado en cómo crear una página web.

Qué significa el «99,9 % de disponibilidad»

Casi todos los proveedores prometen una cifra de disponibilidad (en inglés, uptime): el porcentaje del tiempo en que tu web funciona. Un 99,9 % suena a «siempre», pero en un mes de 30 días deja margen para 43 minutos de caída sin incumplir nada. Al año, son casi nueve horas.

Más que la cifra, importa qué pasa cuando no se cumple. El contrato de Cyberneticos, el del ejemplo del impago, garantiza un 99,9 % mensual y devuelve una parte de la cuota si baja5:

Disponibilidad en el mesCaída máxima en un mes de 30 díasDevolución sobre la cuota del mes
99,9 % o más43 minutosNada
Entre 99,9 % y 99,7 %Hasta 2 h 10 min10 %
Entre 99,7 % y 99,4 %Hasta 4 h 19 min20 %
Entre 99,4 % y 99,2 %Hasta 5 h 46 min30 %
Menos de 99,2 %Más de 5 h 46 min40 %

Los minutos son cálculo propio sobre los porcentajes del contrato. Dicho de otro modo: aunque la web esté caída una tarde entera, lo que te devuelven es una parte de una cuota mensual, no lo que hayas dejado de vender. La garantía de disponibilidad compensa poco; lo que protege es tener copias.

El ejemplo más claro llegó en marzo de 2021, cuando un incendio destruyó uno de los centros de datos que OVHcloud, uno de los mayores proveedores de Europa, tenía en Estrasburgo. Netcraft calculó que dejó fuera de línea unos 3,6 millones de webs, repartidas entre 464.000 dominios6. Quien tenía la única copia en ese edificio la perdió con él; quien tenía otra en un sitio distinto pudo volver a publicar su web en otro servidor.

Una semana en el servidor de esta web

Hay una parte del hosting que el cliente de un compartido no ve: el servidor recibe intentos de entrada constantes de programas automáticos que recorren internet probando contraseñas. En un VPS como el de esta web se ven en el registro del sistema, así que he contado los de la última semana por la puerta de administración remota (SSH)4:

Conexiones SSH con intentos de entrada fallidos en el servidor de tato9689.com, del 25 de septiembre al 1 de octubre de 2026 25 de septiembre: 2.755. 26 de septiembre: 1.680. 27 de septiembre: 1.973. 28 de septiembre: 3.447. 29 de septiembre: 2.114. 30 de septiembre: 1.764. 1 de octubre: 1.463. Total: 15.196, una media de unos 2.170 al día. 25 sep 2.755 26 sep 1.680 27 sep 1.973 28 sep 3.447 29 sep 2.114 30 sep 1.764 1 oct 1.463 Total: 15.196 conexiones · media ≈ 2.170 al día
Conexiones SSH con al menos un intento de acceso fallido, contadas una vez cada una, según el registro del sistema del servidor. Datos propios, 25 de septiembre a 1 de octubre de 2026. Gráfico propio.

Fueron 15.196 conexiones con algún intento fallido en siete días, desde 478 direcciones distintas. En dos de cada tres probaban a entrar como «root», el administrador con todos los permisos; entre los nombres inventados, el más repetido fue «admin», en 514 conexiones. Ninguno entró: el acceso solo se abre con una llave digital, no con contraseña, y un programa bloquea una hora a quien falla cinco veces en diez minutos, y más tiempo si reincide. Desde el 26 de septiembre ha bloqueado 56 direcciones.

Nadie la tiene tomada con esta web: le pasa a cualquier servidor con una dirección pública. En un hosting compartido o gestionado, una parte importante de lo que pagas es que otro se ocupe de esto. En un VPS te ocupas tú, y por eso esta web tiene además una copia de seguridad automática cada noche en un servicio externo, fuera del proveedor del servidor.

Qué mirar antes de contratar un hosting

  1. El precio de renovación, no el del primer año. Las ofertas de entrada suelen subir al renovar. Calcula lo que pagarás el segundo y el tercer año.
  2. Qué pasa con las copias de seguridad. Cada cuánto se hacen, cuántos días se guardan, si puedes restaurarlas tú y si puedes descargarlas. Y aunque las haga el proveedor, guarda tú otra.
  3. Dónde está el servidor. Si tus visitas son de España, un centro de datos en Europa responde más rápido y simplifica cumplir el RGPD (el reglamento europeo de protección de datos) con los datos de tus clientes.
  4. El soporte. En qué idioma, por qué canal y en qué horario. Lo vas a necesitar justo el día que se caiga la web.
  5. Que el dominio quede a tu nombre, aunque lo contrates en el mismo sitio. Es lo que te permite cambiar de hosting sin depender de nadie.
  6. Las condiciones de baja e impago. Cuánto tiempo guardan tus datos tras cancelar o tras un pago fallido. Viene en el contrato, normalmente en el apartado de suspensión o cancelación.

Preguntas rápidas

¿Qué es un hosting y para qué sirve? Es el alquiler de espacio en un ordenador (servidor) encendido y conectado a internet a todas horas, donde se guardan los archivos de una web. Sirve para que cualquiera pueda abrir esa web desde su navegador en cualquier momento. Muchos planes incluyen también el correo con tu dominio y copias de seguridad.

¿Qué es hosting y dominio? El dominio es el nombre de la web, lo que se escribe en el navegador (tunegocio.es). El hosting es el ordenador donde están guardados los archivos de esa web. Son dos contratos distintos que pueden estar en empresas distintas: el dominio apunta al hosting.

¿Qué es un hosting compartido? Es el tipo más barato: muchas webs de clientes distintos comparten el mismo servidor y sus recursos (procesador, memoria y disco). El proveedor se encarga del mantenimiento técnico. Encaja con webs pequeñas, como la de un autónomo o un blog.

¿Qué es un hosting VPS? Un VPS (servidor privado virtual) es una parte de un servidor físico que funciona como si fuera un ordenador independiente, con su memoria y su procesador reservados. Da más control y potencia que un hosting compartido, pero normalmente la instalación, las actualizaciones y la seguridad corren de tu cuenta.

¿Qué pasa si dejo de pagar el hosting? La web deja de verse y, si el correo está en el mismo plan, también deja de funcionar. El proveedor suspende el servicio y, si no pagas tras el aviso, lo da de baja; según el contrato, los archivos pueden borrarse de forma irreversible. El dominio no se pierde por eso, porque es otro contrato, pero no lleva a ninguna parte hasta que lo apuntas a otro hosting.

Fuentes

  1. Google Search Central Blog, «HTTPS as a ranking signal», agosto de 2014. developers.google.com
  2. Cyberneticos, «Términos y condiciones del contrato de servicios», versión 2026-09 (última actualización: 10 de septiembre de 2026), apartado 19.2 «Suspensión y cancelación de servicios». cyberneticos.com (PDF)
  3. Webempresa, «¿Cuál es el precio real de una página web en WordPress?», 25 de febrero de 2026: Plan Micro con 5 GB, 1,2 cores de CPU y 1532 MB. webempresa.com
  4. Datos propios: características del servidor de tato9689.com y registro del sistema (servicio SSH), 25 de septiembre a 1 de octubre de 2026, consultados el 2 de octubre de 2026.
  5. Cyberneticos, contrato citado, apartado sobre nivel de disponibilidad comprometido y tabla de compensación. cyberneticos.com (PDF)
  6. Netcraft, «3.6 million websites taken offline after fire at OVH datacenters», marzo de 2021. netcraft.com